El capitalismo, tal y como lo conocemos, puede tener los días contados.

El capitalismo, tal y como lo conocemos, puede tener los días contados.

 

Esto es lo que piensa Jeremy Rifkin(Denver, Colorado, 1945), sociólogo y economista que ya en 1995 en su obra «El fin del trabajo» defendió la reducción de la jornada laboral y habló de la creación de una renta básica universal. Ha puesto, asimismo, fecha a a la desaparición de la industria de los combustibles fósiles: 2028 y dice «La burbuja del petróleo estallará pronto se lo aseguro».Cree que es urgente actuar contra el cambio climático puesto que si la temperatura global sube más de medio grado se producirán consecuencias imposibles de anticipar. Defiende que el mundo debe apostar masivamente por las energías renovables y afirma que los edificios y las viviendas generarán su propia energía limpia, que los ciudadanos intercambiarán a través de redes inteligentes de distribución. Considera que estamos ante una revolución en la que converge el internet de la comunicación con el internet de la energía y el internet de la movilidad y de la logística, todo ello moldeado por el internet de las cosas(IoT). Este cambio de paradigma nos lleva hacia la Economía del compartir que es el primer sistema económico propiamente dicho desde el nacimiento del capitalismo en el siglo XVIII y del socialismo en el siglo XIX. https://retina.elpais.com/retina/2019/11/29/talento/1575021144_555323.html

 

Propongo un impuesto que permita dar a todo el mundo 125.000 euros a los 25 años

Propongo un impuesto que permita dar a todo el mundo 125.000 euros a los 25 años

Esto es lo que propone el economista francés Thomas Piketty(Clichy 1971), uno de los economistas más influyentes del siglo XXI en su nuevo libro Capital e Ideología(Deusto). En una entrevista en el diario El País, el economista afirma que transitamos hacia una mayor igualdad y que esa mayor igualdad y no la acumulación de la riqueza de forma desmedida es la que produce un mayor crecimiento. Y afirma » La lección de la historia es que la propiedad privada es útil para el desarrollo económico, pero únicamente si se equilibra con otros derechos: los de los asalariados, de los consumidores, de las diferentes partes. Yo digo sí a la propiedad privada, mientras se mantenga en lo razonable.»

Piketty, por tanto, no defiende la eliminación de la propiedad privada y de la riqueza sino que sostiene que la propiedad privada, la acumulación de la riqueza solo produce bienestar y progreso si se mantiene dentro de unos determinados límites, a partir de los cuales, la riqueza no aporta ningún beneficio a la sociedad. Y pone el ejemplo del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, que fundó la red social con 25 años preguntándose si eso justifica que a los 50 o 70 años continúe diciéndolo todo sobre una red social mundial.

Para financiar esa renta de 120.000 euros, Pickety propone un impuesto a la riqueza del 90%, sosteniendo que si una persona gana 1000 millones sería suficiente con 100 millones para desarrollar un proyecto de vida pleno. Lo que propone es volver a los niveles de acumulación de la riqueza existentes en los años 80 del pasado siglo, puesto que como hemos podido observar con los efectos de la última crisis mientras se produce un empobrecimiento de la mayor parte de la población aumenta el grado de concentración de la riqueza.

El economista  resalta que el aumento de la desigualdad está en el origen de importantes conflictos sociales como la xenofobia. Nuestra propia impotencia para regular un sistema más justo socialmente nos conduce a señalar a los pobres extranjeros como los culpables de esa incapacidad. La riqueza no es producto de aquellos que la acumulan o de los que obtienen el beneficio de una obra sino que es un producto social puesto que los creadores de esa riqueza se han beneficiado de ideas anteriores ya existentes y de la educación que la sociedad pone a disposición de todos.Thomas Piketty. Capital e ideología.